lunes, 3 de septiembre de 2012

Las 10 mujeres más malas de todos los tiempos


10. Reina María I de Inglaterra.


Conocida con el apodo de Bloody Mary
(María Sangrienta), fue soberana de Inglaterra e Irlanda desde 1553
hasta 1558. Siempre rechazó la ruptura con Roma emprendida por su padre
Enrique VIII y el establecimiento del protestanismo que hizo su hermano
Eduardo VI, en dicho proceso, condenó a casi 300 religiosos disidentes a
morir en la hoguera en las Persecuciones Marianas.







Miles de hogueras intoxicaron con el
olor a carne quemada el aire de Londres: obispos, nobles, eruditos,
estudiantes, sacerdotes, campesinos, artesanos, pasaron por el fuego.
Quienes mostraban compasión eran arrestados, cientos fueron detenidos
por ser considerados herejes y torturados. Las personas especialmente
odiadas por la reina tenían muertes lentas y dolorosas. Esta
intolerancia hizo que miles tomaran el camino del exilio. El
restablecimiento del catolicismo romano fue revertido por su sucesora y
medio hermana, Isabel I, hija del rey Enrique VIII (padre de ambas) y su
segunda esposa, la concubina y después reina Ana Bolena.


9. Myra Hindley


Fue una asesina en serie británica,
cómplice en los asesinatos llevados a cabo por su novio Ian Brady. En
conjunto, estos dos monstruos fueron responsables del secuestro, abuso
sexual, tortura y asesinato de tres niños menores de doce años y dos
adolescentes, con edades entre 16 y 17.


El 15 de noviembre de 2002 tras una
enfermedad de pulmonar, Myra sufre un ataque cardíaco y es ingresada en
el hospital donde pocas horas después muere. Su cómplice y novio Ian
Brady sigue confinado en un hospital psiquiátrico, debatiéndose día a
día entre la vida y la muerte debido a varios intentos de suicidio y
huelgas de hambre que han deteriorado su estado de salud. Es conocida
como “la mujer más odiada de Inglaterra”.


8. Beverly Allit


Conocida como el Ángel de la Muerte, es
un asesina en serie Inglesa que asesinó a cuatro niños y heridos otros
cinco, mientras trabajaba como enfermera en la sala de niños de Grantham
y Kesteven Hospital, Lincolnshire en un período de cincuenta y ocho
días del año 1991. Su principal método de asesinato fue el de inyectar
el niño con el cloruro de potasio o con insulina (inducir hipoglucemia
letal). Sus víctimas fueron: Liam Taylor (siete meses de edad), Timothy
Hardwick (once años, epiléptico), Kayley Desmond (un año), Becky
Phillips (dos meses), Claire Peck (quince meses), Paul Crampton (cinco
meses), quien sufrió un paro por una inyección de insulina, pero se
recuperó en otro hospital; Bradley Gibson (cinco años) y Yik Hung Chan
(dos años), quien quedó con daño cerebral permanente.


El caso más sonado fue el de Katie
Phillips (de dos meses de edad), resucitada tras un episodio
inexplicable de apnea (que luego se supo fue causado por sobredosis de
potasio e insulina), quien sufrió daño cerebral permanente y parálisis
parcial a causa de la falta de oxigenación; su hermana gemela murió poco
antes.


7. Belle Gunness


Con una altura de 1.83 cm y pesando 91
kg, Belle Gunnes era una imponente y poderosa mujer noruega. Su primer
marido fue Mads Sorenson, como no pudieron tener hijo decidieron adoptar
a Jennie (luego desaparecida), Myrtle y Lucy. En 900 Sorenson murió por
causas misteriosas y Belle cobró cerca de 8000$ de la póliza de vida de
su marido. Al tiempo se casa por segunda vez con el hombre que le
cedería su apellido: Peter Gunness quién no vivió mucho tiempo después
de casado. Sufrió un extraño contratiempo al resbalar “accidentalmente”
en un estanque y propinarse un golpe mortal en la cabeza. La viuda
Gunness no pudo sino disfrutar del dinero del seguro de su marido.


A estas muertes se le suman la de sus
amantes. Gunness decidió probar otros métodos para conseguir dinero
fácilmente, como poner anuncios en la sección de contactos de los
periódicos. No se sabe cuantos hombres respondieron a las cartas y
llamaron a la puerta de Belle, aunque se estiman más de catorce, pero lo
que sí es seguro es que ninguno de ellos vivió para contarlo.
Finalmente contactó con Andrew Holdgren. El 28 de abril de 1908 la
granja donde vivía Belle y sus tres hijos Lucy, Myrtle y Philip (hijo
biológico) ardió hasta sus cimientos con los 4 ocupantes dentro. en ls
excavaciones posteriores se encontró el cadáver de Andrew Holdgren y
nueve más, entre ellos el de su hija Jennie. El unico acusado del
incidente fue Roy Lamphere, amante y empleado ocasional de Belle, quién
finalmente confesó ser el autor del incendio.


6. Mary Ann Cotton


Otra asesina con fines de lucro. Mary
Ann Robson (como así se llamaba al principio) nació en octubre de 1832
en el condado inglés de Durham. Con 16 años se casó con el minero
William Mowbray, con el que tuvo sus primeros cinco hijos.
Desgraciadamente, cuatro de ellos murieron sucesivamente a muy corta
edad de fiebre gástrica. Poco después la pareja tuvo tres hijos más, que
también murieron muy jóvenes y de la misma forma. William Mowbray
falleció en enero de 1865. Sin levantar una sola sospecha, Mary Ann
recibió 35 libras (entonces una cantidad nada despreciable) gracias al
seguro de vida de su marido.


Mary Ann se fue a trabajar a una
enfermería, donde conoció a George Ward, que se convertiría en su
segundo esposo. Ward murió de problemas intestinales, así como uno de
sus dos hijos restantes. Los periódicos locales descubrieron que a
medida que Mary Ann se mudó por el norte de Inglaterra, perdió a tres
maridos, un amante, un amigo, su madre y una docena de niños todos los
de fiebre gástrica y con la intención de cobrar sus seguros. Murió
ahorcada en la cárcel en 1873.


5. Ilse Koch


Ilse Köhler, conocida como la Bruja de
Buchenwald, fue esposa de Karl Koch, el comandante de los campos de
concentración Buchenwald y Majdanek. El matrimonio era conocido por
deleitarse torturando y asesinando prisioneros. Tomaba los tatuajes e la
piel de sus prisioneros y creaba diversos objetos con ella.





En 1967, desde la carcel de Aichach,
escribió a su hijo una carta donde no manifiesta remordimientos ni la
menor pena por los crímenes cometidos. A los sesenta y un años Ilse Koch
ató varias sábanas, las sujetó de la lámpara que colgaba encima de su
cama y se ahorcó. En su última carta escribió: “No hay otra salida para
mí, la muerte es la única liberación”.


4. Rosemary West


Es una asesina en serie británica que
fue condenada junto con su esposo y cómplice Fred West por el asesinato
de 12 jóvenes mujeres (entre ellas también niñas), muchos de ellos
ocurridos en la casa de la pareja en Gloucester, Inglaterra. Rosemary y
Fred secuestraban a jóvenes en las paradas de autobús en las afueras de
Gloucester. Las encerraban en casa y, después de sodomizarlas,
torturarlas y violarlas, las asesinaban. Rosemary tenía un voráz e
insano apetito sexual, disfrutando del denominado “sexo bondage” y del
sadomasoquismo.


Ella era bisexual y muchas de las
mujeres que fueron secuestradas eran para satisfacer el apetito sexual
de ella y de Fred, otro sádico sexual. También, Rosemary trabajó como
prostituta y dos de sus clientes mantuvieron relaciones sexuales con las
pequeñas hijas de Rosemary, bajo el pleno consentimiento de ésta, quien
disfrutaba como sus hijas sufrían las relaciones debido a sus cortas
edades. El Ministro de Interior del británico del momento, Jack Straw,
sentenció a Rosemary West a morir en prisión.Fue la segunda mujer en ser
sentenciada a morir en prisión en Reino Unido: la otra era la asesina
en serie Myra Hindley, quien murió en 2002 y con la cual compartió dos
años. (puesto 9) En noviembre de 2002, un juez supremo dijo que Rosemary
podría ser liberada en 2019, cuando tenga 66 años.


3. Irma Grese


De nuevo una mujer nazi en la lista. Fue
una supervisora de prisioneros en los campos de concentración de
Auschwitz-Birkenau, Bergen-Belsen y Ravensbruck, durante la Segunda
Guerra Mundial. Apodada “la bestia bella” por los prisioneros de este
campo por su comportamiento sádico y perverso, fue una de las más
crueles y notorias criminales de guerra nazi. Siempre usando pesadas
botas, látigo y pistola, entre otros actos, Irma era conocida por dejar
que perros hambrientos y furiosos se lanzaran encima de las presas para
devorarlas, asesinar internas a tiros a sangre fría, torturas a niños,
abusos sexuales y palizas sádicas con látigo trenzado hasta provocar la
muerte de las víctimas.


Además, una revelación de Olga Lengyel
dice que Irma mantuvo relaciones con Joseph Mengele y Josef Kramer. En
su alojamiento, después de su detención, fueron encontradas lámparas de
mesa con las pantallas hechas de piel humana, exactamente de tres
prisioneros judíos asesinados y despellejados por ella misma. En el
Juicio de Bergen-Belsen fue condenada a la horca a los 22 años -la más
joven condenada a muerte sobre leyes británicas en el siglo XX- siendo
ejecutada en la prisión de Hamelín (Alemania) el 13 de diciembre de
1945. Sus últimas palabras a su verdugo fueron: “Schnell!” (¡Rápido!).


2. Katherine Knight


La primer mujer australiana en ser
condenada a cadena perpetua sin libertad condicional. Knight contaba con
un largo historial de relaciones amorosas que terminaban en un
verdadero infierno, incluyendo una donde tomó al perro de ocho semanas
de su pareja y lo degolló frente a él. Pero eso no es lo peor, John
Thomas Price, la última pareja de ella, no corrió con la misma suerte.
Knight lo correteó dentro de la casa de ambos con un cuchillo de
carnicero, apuñalándolo 37 veces, con heridas tan profundas que llegaron
a órganos vitales. Después de matarlo, despellejó el cuerpo y colgó su
piel en la entrada a la estancia de su casa. Le cortó además la cabeza y
la puso en una olla en la estufa. También cocinó carne del trasero de
Price, con verduras y gravy para servírselo de comida a sus hijos junto
con una vengativa nota. La policía llegó antes de que Knight sirviera la
cena.


1. Elizabeth Bathory


La Condesa Elizabeth Báthory ha pasado a
la Historia por haber sido acusada y condenada de ser responsable de
una serie de crímenes motivados por su obsesión por la belleza que le
han valido el sobrenombre de “La Condesa Sangrienta” y el Record
Guinness de la mujer que más ha asesinado en la historia de la humanidad
con 630 muertes.


Utilizaba la sangre de sus jóvenes
sirvientas y pupilas para mantenerse joven en una época en que una mujer
de 44 años se acercaba peligrosamente a la ancianidad. Cuando los
investigadores irrumpieron en el castillo lo primero que vieron fue a
una sirviente en el cepo del patio, en estado agónico debido a una
paliza que le había fracturado todos los huesos de la cadera. Al acceder
al interior se encontraron a una chica desangrada en el salón, y otra
que aún estaba viva aunque le habían agujereado el cuerpo. En la
mazmorra encontraron a una docena que todavía respiraba, algunas de las
cuales habían sido perforadas y cortadas en varias ocasiones a lo largo
de las últimas semanas. Debajo del castillo exhumaron los cuerpos de 50
muchachas más.


El diario de Elizabeth contaba día por
día sus víctimas, con todo lujo de detalles, hasta sumar un total de 612
jóvenes torturadas y asesinadas. Entre 1604 y 1610, sus agentes se
dedicaron a proveerla de jóvenes entre 9 y 26 años para sus rituales
sangrientos. Más adelante, en la época en la que los errores de Gábor la
pusieron en una delicada situación política, tomó la costumbre de
quemar los genitales a algunas sirvientas con velas, carbones y hierros
por pura diversión. También generalizó su práctica de beber la sangre
directamente mediante mordiscos en las mejillas, los hombros o los
pechos.


Es imposible saber, hoy en día, qué
sucedió realmente. En la época era común castigar cruelmente a siervos y
pupilos, y ejecutar incluso a pequeños delincuentes de las maneras más
espantosas. Puede que Elizabeth fuera inocente, y sólo se comportara
como una noble más de su época. Quizás fuera sádica, y en consecuencia
se aplicara especialmente a la hora de imponer disciplina, o incluso
obligara a sus sirvientas a tomar parte en prácticas sadomasoquistas más
o menos extremas; de nuevo, ninguna novedad para la nobleza de su
tiempo, cuya impunidad y poder legal les permitía tratar a la
servidumbre como quisieran.

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