lunes, 15 de abril de 2013

Bombas generaron explosiones en Boston



Boston, EU.- Los organizadores del maratón más antiguo y prestigioso de Estados Unidos dijeron en su página de Facebook que los estallidos fueron ocasionados por bombas.

En tanto, la cifra de muertos llega a tres y los heridos a 26.

“Había dos bombas que explotaron cerca de la línea de meta en la Maratón de Boston de hoy. Estamos trabajando con la policía para entender qué es exactamente lo que ha ocurrido”, dice la página oficial del evento.

Tras los estallidos, las autoridades entraron en la ruta para sacar a los heridos, mientras que los rezagados en la carrera de 42 kilómetros (26 millas) fueron redirigidos lejos de la zona.

Competidores y voluntarios gritaban al alejarse del caos. Espectadores ensangrentados eran llevados a una tienda médica que había sido establecida para lidiar con corredores agotados.

“Hay muchas personas heridas”, dijo un hombre, cuyo número 17528 le identificaba como el corredor Frank Deruyter, de Carolina del Norte. El hombre no estaba herido, pero trabajadores del maratón llevaban a una mujer, que no parecía ser una corredora, con la pierna ensangrentada a un área médica mientras salía sangre de su pierna. Un policía de Boston fue sacado del lugar en silla de ruedas con una herida sangrante en la pierna.

Ni los organizadores de carrera ni funcionarios públicos pudieron dar un cálculo del número de heridos ni de la gravedad de las lesiones.

Unas tres horas después de que los ganadores del maratón cruzaron la meta, hubo una explosión en el lado norte de Boylston Street, poco antes de la marca de meta. Una segunda explosión se escuchó segundos más tarde.

Hubo humo que se elevó desde el lugar de las explosiones, y se desplazó entre las banderas que flanquean la ruta de uno de los maratones más antiguos y prestigiosos del mundo.

Imágenes de video tomadas desde helicópteros mostraban manchas de sangre en el pavimento de la popular zona turística y comercial conocida como Back Bay.

“Hay personas muy ensangrentadas”, dijo Laura McLean, una corredora de Toronto que estaba en la tienda médica recibiendo atención por deshidratación cuando fue desalojada para dar cabida a las víctimas de las explosiones. “Los estaban llevando a la tienda médica”.

Cherie Falgoust esperaba a su esposo, quien competía en el maratón.

“Estaba esperando a mi esposo en cualquier momento”, dijo. “No sé qué es este edificio… sólo explotó. Se oyó un gran estallido y luego había vidrios en todas partes. Algo en mi cabeza. No sé qué era. Nada más me agaché”.

Los corredores que no habían terminado la carrera fueron desviados por la Avenida Commonwealth hacia una zona de reunión familiar, de acuerdo con un plan de emergencia que se implementó.




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jueves, 4 de abril de 2013

Corea del Norte iniciar una guerra nuclear con Estados Unidos.



Los gestos amenazadores, bravuconadas en el pasado, han crecido espectacularmente en corto espacio de tiempo. La lista del gobierno de Corea del Norte es larga:
realiza una prueba nuclear subterránea prohibida por la comunidad
internacional, corta la línea roja telefónica con las autoridades del
Corea del Sur, anuncia que ha vuelto al estado de guerra con su vecina, prohíbe la entrada del trabajadores del Sur en el parque industrial de Kaesing, llama excremento humano y gangster militar al ministro de defensa de Seúl y, sobre todo,  reactiva el reactor nuclear de Yongbyon.
Esta planta produjo material para la construcción de bombas nucleares y
había sido cerrada hace unos seis años a cambio de la importante ayuda
económica que Estados Unidos, Corea del Sur y Japón prestaron al régimen
norcoreano.


La escalada puede continuar. Los dirigentes norcoreanos son puntillosos.
Consideran una provocación que la ONU los sancione económicamente por
haber realizado su prueba nuclear y su irritación no tiene límites al
ver que Estados Unidos y Corea del Sur realizan maniobras militares
conjuntas. En su análisis o en su despliegue verbal esto no significa
que los dos países aliados quieran estar listos en caso de agresión del
norte, para el régimen comunista es justamente lo contrario: están 
preparando un ataque a Corea del Norte.




Un soldado norcoreano observa desde su puesto en la frontera entre el sur y el norte. | Afp





Los arrebatos verbales del régimen probablemente más execrable del mundo
-gasta cantidades ingentes en armamento mientras millones de sus
habitantes pasan hambre y aplasta los derechos humanos- no son de ahora.
Sus soflamas contra Washington y lo que ellos llaman el gobierno títere
de Corea del Sur han sido una constante durante los años del padre y
del abuelo del actual presidente. La novedad ahora es la repetición en poco tiempo de los gestos desafiantes y la bisoñez del nuevo líder, Kim Jong-un, que sólo tiene 29 años.


Estados Unidos ha manejado hasta ahora el asunto sin estridencias.
Tanto su Administración como los medios de información, sin
despreciarlas, conceden una importancia relativa a las bravatas
norcoreanas. Los dirigentes comunistas ya anunciaron que tenían la
capacidad de alcanzar con sus misiles el territorio de Estados Unidos. Farolean en cuanto al continente, pero no en cuanto a las islas,
posesiones americanas en el Pacífico en las que, con frecuencia, hay
instalaciones militares. Por ello, Washington instalará en las próximas
semanas un escudo antimisiles en la isla de Guam. El flamante secretario
de Estado estadounidense, John Kerry, viaja en breve a Pekín, Tokio y
Seúl para obtener la ayuda de estas capitales en las presiones a Corea
del Norte. Papel clave es el de Pekín.


¿Pueden los dirigentes norcoreanos, en su catarata de provocaciones, dar un paso irreversible? 
Desde que a fines de los 50 las dos grandes potencias adversarias,
Estados Unidos y la Unión Soviética, se encontraron en disposición de
utilizar el arma atómica, el mundo se ha regido ante el temor de la
Destrucción Mutua Asegurada (MAD en las siglas inglesas). Si yo golpeo a
mi contrincante y le causo un daño muy considerable, él replicará
empleando el arma nuclear que también me producirá a mí miles o millones
de muertos. El desenlace sería el que refleja el filme 'El planeta de
los simios'. Esta convicción ha permeado el comportamiento de las dos
naciones hegemónicas durante la guerra fría y de aquellas que han tenido
acceso posteriormente al armamento nuclear.


Como señala el analista Gideon Rachman en 'The Financial Times', esta conducta requiere que los adversarios no estén pirados,
que tengan un comportamiento racional. El problema actual es que se
desconoce si el joven presidente norcoreano, que necesita reafirmar su
autoridad en el país, lo tendrá. Debería tenerlo, por mucho daño que
causara a la vecina Corea del Sur, Estados Unidos podría, en cuestión de
horas, borrar del mapa a todas las ciudades importantes del norte, pero
no se puede estar totalmente seguro. Como apunta Rachman, si hay un
régimen en el mundo que puede desafiar la lógica de la disuasión nuclear
es Corea del Norte.


Los expertos sensatos insisten, y deberíamos creerlos, en que los gestos de Corea son pirotecnias verbales
para consumo interno, que sus dirigentes no quieren suicidarse. Tiene
lógica la conclusión aunque Sadam Husein, más curtido que el coreano,
optó por el suicidio.

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